sábado, 16 de enero de 2010

El Bajón

Continué mi búsqueda siempre tirando de bus y stop.
Perdía el día entero en hacer una sola visita. Iban pasando los días y las semanas y la cosa iba de mal en peor. Las casas estaban destruidas a causa de la cantidad de fiestas que soportaban. Poco a poco se iba erosionando la esperanza de encontrar un hogar en equilibrio.

El último viernes del mes de octubre me fui a un concierto reggae para desconectar un poco. Al día siguiente conecté con una resaca terrible. Las Bavarias son muy traicioneras… No tenía nada que comer así que me fui al supermercado situado a diez minutos de casa. Me encontré con una vecina que empezó a hablar conmigo hasta que se dio cuenta de mi cara de pollo asado y se fue asustada.

Al volver a casa intenté imaginar una forma de transformar ese día. Cogí un periódico (del revés) y lo puse del derecho. Comencé a revisarlo. En el periódico había una sección de anuncios que escribían particulares con motivo de compra/venta/alquiler de todo tipo de cosas. Lo había revisado y marcado como en cuatro ocasiones. Quizás se me había pasado algún detalle por alto. Volví a comenzar desde el principio y a valorar cosas que había descartado de antemano. Sorprendentemente encontré tres cosas interesantes.

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