martes, 1 de diciembre de 2009

Diario Mulutiano, Las fiestas de Saint Benoît‏

Las fiestas de Saint Benoît


Un día caminando tranquilo por la calle, volviendo de una cita para la compra de un coche me encontré un papel tirado en el suelo. Como me gusta reciclar lo cogí y decidí leerlo. Se trataba del programa de las fiestas de Saint Benoit.
Payasos, teatros y conciertos por la calle. No podía perdérmelo.

Me decidí en la fecha señalada y me fui en autobús hacia el este, la punta opuesta de la isla totalmente desconocida para mí. Nunca había visto un paisaje tan verde con una niebla tan densa. Era como atravesar el bosque de las hadas con el eco del canto de los pájaros. Un recital muy hermoso.

Al llegar a Saint Benoît la niebla desapareció dejando paso al sol. Se veía mucha gente por la calle y eso que era temprano, las tres de la tarde. Familias con sus niños, jóvenes con sus cervezas. Todos tenían alguien con quien compartir una fiesta dedicada al arte.

Ya en la estación pregunté por el último autobús para volver a casa. Era a las cuatro.Me quedaba una hora. Dando rienda suelta a mi imaginación pensé que era la última de mi vida y decidí no perder el tiempo.
Había mucho donde escoger y una sola posibilidad, no había tiempo para mas.

Caminando a paso ligero me fui hacia un concierto. Ya había comenzado. La energía de la banda me cautivó. La percusión volaba del aire a mi pecho y mi cuerpo vibraba con ellos. Era música maloya, típica de la isla.
Pude disfrutar de tres canciones hasta que me fui a la parada del bus. Resulta que había una justo al lado del concierto. Que suerte. Desde el concierto se veía la carretera por donde pasaba, así que volví. Entre la gente reconocí a un chico mejicano que me habían presentado en otra ocasión. “Ésta isla es como un pañuelo” – pensé- puedes encontrarte a todos en cualquier lugar. Mientras hablábamos de la vida empezaron a aparecer más caras conocidas. Nos saludamos todos. Entre ellas estaba Juju, una chica muy simpática que había conocido en un viaje en catamarán por la costa oeste, en la que tuvimos la suerte de vislumbrar delfines, ballenas y un pequeño ballenato.

Les expliqué que tenía que marchar y me propusieron de quedarme con ellos. Después de una corta reflexión decidí quedarme; el panorama lo merecía.
Iba llegando más y más gente y el grupo crecía y crecía. Acabó el primer concierto y todo el mundo sacó lo que tenia para compartir con el resto. Algunos tenían fruta, otros zamal, unos chocolate, otros embutido, unos cerveza… yo nada.

Rápidamente fui a comprar cervezas: las típicas Dodos de Reunion y alguna Bavaria (conocida en Montpellier por sus efectos devastadores).

¿Quién fuma? – El puma ¿Chocolate? – Vale, un cachito ¿Una cervecita? – Si está tan fresquita…

El estrés ocasionado por la presión del tiempo poco a poco se esfumó. La banda sonora cambió dando paso a un concierto de reggae: Positive Vibration Yeah!

La última hora teórica se había transformado en una tarde que escapó por el horizonte burlándose de su persecutora, la noche.

Buena música y horarios made in France. A las doce acabó todo. Dos chicas del grupo se colaron en la escena y hicieron buenas migas con los cantantes del último grupo. Las invitaron a una fiesta privada y en consecuencia a nosotros también.

Pegamos un salto y nos desplazamos al After donde finalizó el festival para nosotros no sin antes brindar con unos vasitos de ron por lo que que vino y por lo que vendrá.


En el próximo episodio “historia pendiente de título”

domingo, 15 de noviembre de 2009

Diario Mulutiano, Gata Blanca

Gata blanca


La vida es un misterio. Hay veces que sin razón aparente coloca en tu camino seres que plantean retos.

Una mañana al salir de mi apartamento descubrí enfrente de mi puerta una gata blanca. Maullaba mucho. Parecía triste. No era un animal callejero ya que estaba muy limpio. La acaricié un rato y me fui, pero ella me siguió. No me lo pensé mucho y la subí a casa. Tenía un ojo cerrado y en el otro, el iris con manchas blancas. Pensé que su dueño le había pegado una paliza y después abandonado. Pero no había marcas… Tenia que resolver ese misterio.

Mientras le daba vueltas al tema me fui a comprarla comida. Hay que ser un buen anfitrión así que no escatimé en gastos: paté de salmón ( para gatos ), sardinas al vino blanco ( para personas ) y tierra para que no tuviera vergüenza de hacer sus historias escatológicas.

Cogí un cartón por la calle y le fabriqué una cajita. Al volver a casa la gata estaba durmiendo en mi cama. ¡Que listilla!

La cogí y le expliqué que ese no era su sitio. Creo que no lo entendió del todo ya que intentó subir en repetidas ocasiones.

La observé mucho rato. Se movía de forma extraña. Sus movimientos no eran precisos. Volví a observar sus ojos y le abrí el que tenia cerrado. Mi sorpresa fue brutal al descubrir que no tenía ojo. Era ciega de nacimiento.

Decidí ponerla un nombre: cieguita, blanquita, barbablanca… ninguno me gustaba. La llamé Indi. Indi como Indiana Jones. Él es un personaje valiente así que con ese nombre seguro superaría sus miedos.

- Indi, Indi, Indi!!! - La cogía y saltaba con ella - ¡Vamos a comer!

Probé con el salmón. No comía. Probé con las sardinas. No comía. Le intenté abrir la boca. Nada. Entonces fui yo el que se comió una sardina.

- ¡Mira, mira! ¡Mmmm que rico!-Caso omiso.

Me quedé con ella toda la mañana tarde y noche del sábado y siguió sin comer. Ahí me empecé a preocupar. La llevé al veterinario al día siguiente.

En el veterinario verificaron que no tenía ni chip ni tatuaje. Eso iba a dificultar mucho la búsqueda del dueño. Luego intentaron darle de comer sin éxito. Me confirmaron que era ciega de nacimiento.

Poco antes de finalizar la consulta, irrumpió en la sala el que era el máximo responsable del centro. Le explicamos el caso.

Él recordaba vagamente una gata de características similares pero no a su propietario. Me prometió revisar sus archivos y anotó mi teléfono móvil.

A medio día cociné pescado y carne intentando descubrir las preferencias de Indi. El resultado fue el mismo.

Empecé a pensar en lo peor. Los animales a veces rechazan la vida si no la pueden compartir con sus dueños. Tenia que inventar algo, algún método.

Por la tarde fui a comprar el pan ya un poco desesperado. En la panadería de detrás de mi casa todo el mundo cuelga anuncios de todo tipo: cursos de guitarra, chicas que se ofrecen a cuidar niños, venta de coches, motos y todo tipo de aparatos de segunda mano.

Isla Reunión es un lugar donde se recicla mucho porque las cosas en general son caras. También hay algún despistado que pierde animales de vez en cuando…

Encontré un anuncio de una chica que había perdido una gata blanca con manchas marrones. No describía ningún detalle de los ojos. Di por sentado que no era Indi pero lo intenté y llamé.

¡Hablé con la chica resultó ser la dueña! Me comentó que su gata era discapacitada. Vinieron a casa a buscarla en menos de un cuarto de hora. Recogieron la gata, así como la comida y la tierra y se fueron muy agradecidos.

Sentí una mezcla de felicidad y tristeza. Sabía que era lo mejor para Indi así que se me pasó pronto.

El domingo me invitaron a tomar unas cervezas. Vivian a cinco números de casa, en el primero.

En esa ocasión no fui pero sí en muchas otras. Ahora Indi come estupendamente. Su verdadero nombre es “Petite Papillote” aunque para mí siempre será Indi.

en el próximo episodio: las fiestas de san benoit

Diario Mulutiano, la aventura del stop

La aventura del stop

Si no tienes ganas de autobús, no te preocupes hay más opciones.

Puedes alquilar un coche: 20 o 30 €/día

Puedes alquilar una moto: 15€/día

Puedes hacer autostop

En el stop, la motivación es importante. El sol quema mucho. La gente te puede dejar en sitios que no conoce ni el que hace los mapas y te encuentras de todo. ¡En la variedad está el gusto!

El material indispensable: tu dedo gordo. Cuídatelo bien y vigila dónde lo metes.

Recomiendo también una botella de agua grande, gorra, gafas de sol y un mapa.

Es realmente impresionante la de gente que puedes conocer con éste sistema. Entre otras personas me he cruzado ya con: un profesor de submarinismo, un vendedor de bicis, dos chicos que salen de fiesta y me propusieron incorporarme con ellos, un gendarme y su familia, una profesora, un traficante de marihuana, un estudiante que se estampó conmigo dentro (nada grabe), un testigo de Jehová que intentó hacerme una lobotomía en la cabeza y me regaló una biblia…

El encuentro con François

Tres días llevaba en isla Réunion residiendo en le albergue cuando me propuse conocer la isla. Me puse en marcha y bajé por la carretera de montaña al pueblo más cercano con tráfico: Entre-deux. Revisé el horario de los autobuses y descubrí que pasaban tres en todo el día, era domingo. Para el siguiente faltaban como tres horas.

¿Y ahora qué? – pensé – Me pareció una muy buena oportunidad para probar con el stop. Me puse en la carretera y en diez minutos se paró un Xsara blanco.

¿ A dónde vas ? – me dijo – Buena pregunta…- pensé- Le dije que iba para el sur.

¡Sube!

Nos presentamos. El tipo se llamaba François, un reunionés de pura cepa. Hablaba mucho y repetía las cosas una y otra vez, como mi madre. Agradecí mucho eso, porque facilitaba mi comprensión. Hablamos de todo. Me comentó que iba a St. Gilles (oeste), que había fallecido un amigo suyo y que si quería ir en esa dirección. Me pareció bien.

A partir de ahí empezó a hacer de guía turístico de la isla, escogió la vía lenta de la costa y me mostró las playas más importantes, los nombres de los árboles y plantas, los lugares para hacer surf, parapente… que maravilla.

Mientras me presentaba el paraíso tropical le comenté que buscaba piso. ¡Eso me interesa!- me dijo-.

Resulta que François tenia un apartamento en una de las zonas mas pijas de la isla. El chico que habitaba allí hacia cuatro meses que no le pagaba porque perdía todo el dinero en alcohol y en apuestas. ¡Mala vida!

Vamos y te enseño la zona

¿Cuánto cuesta el alquiler?- pregunté

Cuatrocientos cincuenta

Jajajaja, busco algo para compartir

¿Cuanto estás dispuesto a pagar?

Doscientos cincuenta, trescientos máximo

Mmmm, si no me paga dentro de tres días, te propongo un mes por 300 y se te interesa, el precio normal los meses siguientes.

¡Genial!

Nos fuimos a ver al chico. Se me pasó por la cabeza que la situación podía convertirse en un ajuste de cuentas. Menuda toma de contacto con la isla mas violenta jajaja.

Al llegar el tipo no le quería abrir así que nos fuimos.

Françoais me dejó en la playa de la salina “ Saline le Bains” y se fue a Saint Gilles. Tomó mi mobil y me dijo que me volvería a llamar el miércoles.

Y así fue, el miércoles comenzó la vida en mi apartamento en la zona más guiri de la isla a un precio de RMI.

En el próximo episodio: las fiestas de saint benoit y la casa de los sueños

Diario Mulutiano, toma de contacto

Diario Mulutiano

La Reunion es un departamento francés y se nota en muchos aspectos: precios, productos, burocracia e incluso horarios. En relación con el meridiano en el que estamos deberían ser 4 horas por delante de Francia o España y tan solo son 2.

Por el contrario, por mucho que políticamente interese una homogeneidad entre ellos se respira otro ambiente.

Para empezar la isla no tiene mucho mas de 80 km de punta a punta así como 200 km de perímetro y consta de 200 microclimas aprox. ¿ Qué quiere decir esto ? Que puedo estar comprando el pan en Saint Pierre ( sud ) con el cielo tapado completamente por las nuves y bajar a Saline le Bains ( oeste ), donde vivo, y disfrutar de un sol tan potente que es capaz de quemarme la calva ( que ya no tengo ) en pocas horas, provocarme una insolación y pelarme toda la cabeza. Ahora tengo una gorra del Decathlon ( ese alexxxx).

El transporte público es la locura total. Para llegar al albergue donde me hospedaba tardé 5h! Casi la mitad de lo que tardó el vuelo transoceánico de Francia a Reunion ( 11h)

El mundillo de los autobuses

Los autobuses són mayoritariamente amarillos, Car Jeune se llaman, y tienes bastantes peculiaridades.

Si no tienes monedas, o te invitan o no subes. Entre parada y parada se suelen colar los autóctonos a venderte samusas o cacahuetes azucarados. Los samusas cuestan 4 1€ y son como rollitos de primavera con forma triangular. Hay muchas variedades. Los cacahuetes ya sabéis lo que son.

Si tienes cara de simpático seguro que se sienta alguien a tu lado y te cuenta un cuento.

Hay muchos cuentos que escuchar. Algunos hablan de política, otros de historias personales, algunas inventadas… de cualquier forma, difícilmente te puedes enterar de algo porque todo te lo cuentan en criollo, la lengua de aquí.

A medida que avanza la historia y el recorrido del bus, desciende la cantidad de alcohol que hay en la botella del Cuentacuentos. El Cuentacuentos es muy astuto y sabe como llamar tu atención. Si descubre que no estás atento te dará un ligero golpe en el brazo y te ofrecerá un poquito de su ron.

Antes de llegar a tu destino llega el momento del aplauso que cumple dos funciones: la primera es el reconocimiento y gratitud a la historia de tu nuevo amigo. La segunda, que no menos importante, es avisar al conductor que se detenga en la siguiente parada ya que los autobuses aquí, no tienen ese botoncito rojo que hace sonar la campana, el botón eres tu mismo.



en le proximo contacto... el mundillo del stop made in reunion